02/12/07

EL TRABAJADOR COMO SOCIO DEL ÉXITO EMPRESARIAL:

Una de las realidades más difíciles de superar en América Latina es la referida a la ausencia de garantías eficaces que permitan a la personas tener acceso a un empleo digno y que a la vez, mediante éste, puedan ver satisfechas sus necesidades y aspiraciones.

 
Durante las últimas décadas, los países latinoamericanos, como producto de sus inestables condiciones sociales y políticas, han transitado de extremos tales como el imperio desmedido de las masas laborales, hasta el abuso inmisericorde de los empleadores, generándose una suerte de polarización insuperable que trajo como consecuencia el detrimento de las condiciones laborales, la explotación y el sometimiento a abusos de todo tipo, los cuales debían ser asumidos por el trabajador como parte "natural" del "privilegio" de estar empleado. Todas estas situaciones han constituido una grave lesión al valor dignidad humana y al derecho fundamental al trabajo digno que asiste a toda persona.


Frente a este panorama a toda vista sombrío, es la propia evolución del conocimiento y de la información lo que ha permitido ir comprendiendo muy lentamente que la vieja creencia de que el capital es la única base del desarrollo empresarial, había sido desplazada por el criterio "otorgamiento de adecuadas condiciones laborales a la masa trabajadora", para que esta a su vez, luego de sentirse satisfecha en sus expectativas, pueda también satisfacer los requerimientos de la empresa, coadyuvando a su desarrollo y por ende a la generación de utilidades.


En ese contexto, resulta necesario destacar que una de las garantías del mantenimiento del orden social es el respeto a los ordenamientos jurídicos y que la existencia de marcos normativos supranacionales que estandaricen las políticas laborales es una garantía de respeto a normas mínimas que permitan evitar posturas legales antojadizas y unilaterales.


Es por ello que en los últimos años, se ha venido generando una nueva corriente de pensamiento sobre la eficacia directa de las recomendaciones y disposiciones internacionales en materia laboral expedidas por la OIT y su aplicación como "normas rectoras principales" en la empresa tanto nacional o transnacional a fin de desarrollar la implementación de políticas de "responsabilidad social empresarial" y "medidas laborales de proyección social".


Según esta corriente, resulta indispensable entender que los nuevos proyectos empresariales deben de contemplar desde su concepción, una serie de políticas prefijadas para el corto, mediano y largo plazo, que tengan directa relación con el redimensionamiento del rol del trabajador, mas allá de una simple relación de subordinación y dependencia, abordando la idea de "empleador y empleado" desde la óptica de "socios mutuos" en el éxito empresarial. Todo ello garantizando por ejemplo programas laborales en los que respetando los estándares internacionales en materia laboral, se busque que el trabajador este satisfecho por su "colaboración" con el desarrollo empresarial y saciado en sus expectativas personales.


Esta labor de aplicación e implementación de políticas de responsabilidad y proyección social en la empresas no puede pasar a un segundo plano y que la mejor forma de hacerlo es aplicando mecanismos de diagnostico e identificación de situaciones concretas que no se adecuen o imposibiliten la implementación de las nuevas políticas sociales. Para poder iniciar este cambio, resulta necesario hallar una guía referencial que sirva de orientación para este proceso, en lo cual, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) mediante sus recomendaciones, resoluciones y pronunciamientos juega un notable rol.


Debemos buscar contribuir en dicho proceso con su permanente voluntad de trabajar por el pleno e irrestricto respeto a los Derechos Fundamentales creando foros de discusión y corrientes de opinión sobre la situación de las políticas laborales en la empresa, la implementación de los estándares referenciales y la capacitación a todos los actores de la actividad empresarial en la mejor forma de aplicar este nuevo criterio.

CHÁVEZ, EL MATÓN DE SUDAMERICA

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La megalomanía se define en psiquiatría como la sobre estimación delirante de las propias capacidades. Delirio de grandezas; convicción irracional de la propia riqueza, fama o poder. No es una enfermedad por sí misma mientras no alcanza el nivel de delirio, de obsesión, de carácter claramente patológico.

Según esta definición tal parece que Venezuela tiene como líder político a un paciente psiquiátrico. Y es que Hugo Chávez Frías ha llegado al punto más profundo de su padecimiento al pretender que hoy domingo 2 de Diciembre se legitime por medio del voto popular una reforma constitucional descabella con la cual, él y su todopoderoso criterio, serían los que imprimirían en los venezolanos la “única” forma de ver su realidad.

Se ha escrito y dicho hasta la saciedad que un pueblo que no puede conducir su destino no es un pueblo libre y que sin libertad lo único que es seguro es que se termine por ingresar a un colapso social en el que los más débiles son los que mas sufren al perder la esperanza de gozar de un futuro prometedor.

¿Cómo hacerle entender al dictador que precisamente las libertades son las que hacen que los pueblos progresen, que encuentren estabilidad y justicia?. ¿Cómo hacerle entender que el siglo XXI es el tiempo en que los países deben de dejar de ser islas de soberanía, abandonando el pensamiento medieval, para aspirar a transformar a los integrantes de sus pueblos en ciudadanos del mundo?. ¿Cómo dar a entender a aquellos que aún creen que la única forma de vivir “seguros” es estando sometido al criterio unipolar de un ser prepotente, que ello implica hipotecar su individualidad al mejor postor?.

La reforma elaborada por Chávez en lo retorcido de su mente y maquillada por un congreso sometido a su voluntad, pretende precisamente eso, eliminar las individualidades de las mujeres y hombres de Venezuela, embarcarlos en su socialoide visión de la realidad sin que medie forma alguna de oposición, pues de lo contrario, como él muchas veces lo ha señalado, se estaría actuando “en contra de la revolución”.

Pero, ¿de qué revolución estamos hablando?, tal vez él entiende por revolución a la instauración de nuevas divisiones políticas definidas por lo que ha denominado “geometría del poder”, donde entre comunas, comunidades, municipios, estados, estados insulares, municipios federales, regiones marítimas y cunas, lo único que queda claro es que el megalómano será quien designe a las autoridades por el plazo que determine “la ley”. ¿Y a cual ley se refiere?, pues a la elaborada por sus seguidores en el poder legislativo.

Tal vez entiende por revolución a la reelección indefinida a la que aspira, buscando saciar la idea mesiánica que posee de sí mismo, inspirada en las del dictador cubano, su maestro y mentor. Tal vez será que entiende por revolución a la creación de una serie de formas de “propiedad” que con la supuesta finalidad de cimentar el estado socialista, ridiculiza a la propiedad privada al extremo de considerarla efectiva solo para la ropa, los bienes de consumo y algunos bienes de producción, ignorando burdamente que el 23 de Junio de 1977 el estado venezolano ratificó la Convención Americana de Derechos Humanos, obligándose a respetar entre otros, el derecho a la propiedad privada que hoy, con la pretendida y nefasta reforma se pretende aniquilar.

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Aquel líder político que cree que puede someter a su pueblo a los antojos de su sed de poder, a su conducta autoritaria y al abierto desconocimiento de sus derechos fundamentales no puede ser considerado legítimo, incluso si es que ha sido electo válidamente, puesto que más allá del numero de votos, la legitimidad se alcanza cuando en el ejercicio del poder delgado, se dan muestras evidentes de respeto a las libertades ciudadanas, a los derechos humanos, a las individualidades, a las diversas formas de pensamiento y de ideas, al estado de derecho y a la convivencia pacífica.

Chávez esta llevando al pueblo venezolano al colapso, a la división antagónica y al funeral de su democracia, al pretender instaurar un sistema socialista anacrónico, que ha demostrado carecer de la efectividad necesaria para lograr el desarrollo de los pueblos, la inclusión social y el bienestar general, donde él y solo él lo controlaría todo, incluso lo que deben pensar los venezolanos, a sus autoridades, lo que deben de consumir, la forma de trabajar e incluso el precio de las cosas (puesto que también la reforma pretende darle poderes supremos en el manejo monetario), además de intoxicarlos diariamente con sus patológicos delirios de omnipotencia y con la idea de que su presencia en el poder es la única forma de garantizar el bienestar de la nación.

Quien no piense como él será señalado como traidor a la revolución y si dicho “disidente” es extranjero, será expulsado, se romperán relaciones diplomáticas a propio antojo e incluso se confiscarán inversiones. No hay que olvidar que el matón ha amenazando con cortar suministros de combustible a aquellos países que considera enemigos de sus ideas.

Hoy 2 de Diciembre es una día decisivo para los venezolanos pues mas allá de decidir si un texto constitucional reemplaza a otro anterior lo que se esta jugando es la vigencia de las pocas libertades que quedan, la individualidad de sus ciudadanos, la libre determinación del pueblo, el derecho a aspirar a la propiedad privada y a una convivencia social civilizada. Demás está decir que el efecto de lo que se decida hoy en Venezuela se reflejará también en los que no somos venezolanos, puesto que se estaría oficializando la lesión a derechos fundamentales que actualmente trascienden fronteras y son inherentes a la condición humana. Ojalá que no se permita al matón lograr su cometido.

Aquí el texto de la pretendida reforma.